


No es casualidad que escriba este post a la hora del aperitivo, es que me he inspirado, me he llevado el ordenador a la mesa alta de la cocina y toco las teclas mientras mastico un canapé de mejillones en escabeche y bebo una manzanilla Solear (publicidad gratuita si, ¿y?).
Y es que de repente he reflexionado y pensado en lo importantes que son los pay pays para mí.
Primero, llevo siempre un pay pay ¿chino? en la guantera del coche... En verano me da fresquito cuando acudo a esos eventos cuya genial idea ha sido presentar un producto que no es bebida a las 19horas de la tarde en una terraza... Agosto... Y ahí está, mi pay pay, siempre en la guantera. En invierno lo cierro y me ayuda a quitar la nieve del parabrisas... Que no es ninguna tontería... Vaya apuro se pasa cuando tienes prisa y tarda media hora de reloj que abrirse un agujerito de vaho con la calefacción a tope.
Segundo, me da nostalgia acordarme de la canción de Virginia Glück (ver you tube, Pai-Pai)... donde ella quiere ser un pai pai... Que siempre es mejor que ser una mujer florero. Creo que escuché esa canción, y todo el disco en el que estaba integrado, más de cien veces, seguro.
Tercero, descubrí hace algunos meses unos chipirones rellenos en salsa americana de la marca Pay Pay... 0,59€ en el supermercado (de los de barrio). Mi adicción fue absoluta... Pero más absoluta es mi adicción por los mejillones en escabeche, y resulta que ayer encontré mejillones Pay Pay en escabeche... a 2,30€... de las ¿Rías Gallegas? Y son increíbles... Sin barbas... tersos y aterciopelados... Con el escabeche equilibrado y su hojita de laurel (que los baratos no suelen traer)... Vamos, como que tengo el último de mi primera lata en la boca.
Bueno... Pues ahí queda mi recomendación, y yo feliz me quedo con mis 3 pay pays en la vida.
Pd. Me he puesto de fondo Quiero ser un pai pai... Hacía por lo menos 6 años que no la escuchaba y sigue siendo igual de trasgresora.