Descorchar y beber a sorbos

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miércoles, 4 de abril de 2012

Barefoot. Vinos Sparkling de California ricos y asequibles


Chardonnay Brut Cuvée

Con algo de tiempo libre y sin mucha inspiración para escribir he recordado que tenía pendiente en mi tintero recomendar a aquellos que pisen y beban en territorio yanqui una marca que, hasta el momento, todo lo que me da son alegrías al bolsillo y al espíritu.

Dado mi desaforado gusto por el vino espumoso, hace meses que ando indagando acerca de nuevas marcas de ‘sparkling’ estadounidense. El champagne francés, como siempre, se desmarca en precios –y aquí en Las Vegas, parece que Veuve Clicquot tiene la exclusiva-, los proseccos se visten de champagne en sus precios y son medio decentes, y los cavas… Rondel y Freixenet son el súmmum de los cavas, vestidos con etiquetas que jamás habías visto. Agustí Torelló y Segura VIudas  también se encuentran, pero es más difícil.

El caso es que me adentré en el mundo de los Sparklings de Nuevo México y California y mira por donde me di de bruces con una firma que en puertas de la Navidad estaba de oferta en todos los supermercados locales: Barefoot Bubble (http://www.barefootwine.com/). Un Chardonnay Brut Cuvée con aromas a manzana verde, jazmín… Algo de melocotón y pomelo al final.  Rico, barato y sin resaca. 8,98$, unos 8€ la botellita. También hay versión sparkling  Moscato (más dulce), Extra Dry (más serio, y no tan refrescante), Pinot Grigio, Rosado Coupage y Rosado Muscat.

Pero el mejor, Chardonnay Brut Cuvée.

Hace dos días compré un Chardonnay blanco, nada de sparkling, a un precio de 5,99$ y Barefoot volvió a darme una grata sorpresa. De manera que, ¿por qué no compartir mi experiencia con quienes tengan la oportunidad de probarlo?


Chardonnay

A ver, no me confundan… No es cuestión de competir con un Bollinger Special Cuvée o un L.R.Crystal, si no de disfrutar de una bebida de calidad-precio altamente recomendable.

Si lo prueban me dicen.

sábado, 31 de marzo de 2012

Studio B. Buffet en el hotel M



El hotel M es el favorito del público yanqui

Resulta reconfortante encontrar espacios modernos que combinan una oferta gastronómica interesante, variada y de calidad, en un entorno agradable y a precios asequibles en un hotel de Las Vegas. Me refiero al hotel M. De acuerdo, no está en el núcleo bullicioso del Strip, pero si vives en Las Vegas o dispones de coche, no tardarás demasiado en llegar, cogiendo Las Vegas Boulevard dirección Sur. El hotel M abrió sus puertas hace dos años y su restaurante buffet Studio B, dirigido por el chef Sergio Poddighe, se ha convertido en uno de los favoritos del público americano, de hecho, su clientela es 90% yanqui.


Buffet para todos los gustos de alta calidad

Studio B ofrece todos los días de la semana una variada oferta de recetas asiáticas, mexicanas, italianas y árabes, ensaladas y sopas, seafood, asados de res, pavo y jamón, tartas y pastelería europea, helados y sorbetes, galletas y todas las elaboraciones que se nos puedan antojar. Los productos empleados son frescos y las preparaciones se llevan a cabo al momento.
El salón tambié dispone de un show-cooking dónde podemos encontrar a los chefs cocinando originales aperitivos y postres en directo.
Sus mayores atractivos:
Su oferta seafood de fin de semana. Ostras, mejillones, gambas, y sobre todo las patas de cangrejo cocidas vuelven loco al público.
Fluidez de público y rotación de producto. He estado en este buffet cinco veces a diferentes horas y distintos días de la semana. Siempre está lleno y eso provoca una rotación de la oferta gastronómica que le aporta una frescura aún más apetitosa.
Bebidas incluidas.  Vino, cava (Freixenet), cerveza y cafés (exquisito el Capuccino)  están incluidos en el precio.

Los niños menores de ocho años pagan menos, y los menores de cuatro, no pagan.

Precios:

Breakfast: 10,99 $

Lunch L-V: 15,99 $

Dinner L-J: 23,99 $

Seafood Fin de semana: 33,99$

sábado, 17 de marzo de 2012

Presa Hoover, ingeniería del siglo XX


El Lago Mead


La Presa Hoover es una de las obras de ingeniería más importantes del siglo XX, siendo una de las presas más grandes del mundo, con una longitud de 380 metros, una altura de 220 metros y una anchura de 200 metros en su base. Gracias a esta presa podemos disfrutar del fascinante Lago Mead.

La construcción de la Presa Hoover comenzó en 1931 y finalizó en 1936, curiosamente dos años antes de lo previsto y con un coste inferior a lo planificado. Durante su construcción se usaron técnicas que no habían sido probadas hasta el momento.

Actualmente, suministra electricidad a los estados de Nevada, Arizona y el sur de California y es visitada por más de 1 millón de personas anualmente.


La Presa Hoover
Un tour a la Presa Hoover nos permite observar la inmensidad de esta construcción desde diferentes miradores, el Lago Mead y el río Colorado; así como recorrer diferentes puntos del interior de la presa y la sala de turbinas.
El precio de la visita completa está en torno a los 30 dólares. Eso sí, si tienen pensado almorzar allí, la Presa sólo dispone de un autoservicio y es penoso. Mejor buscar un buffet de hotel cercano; yo recomiendo el buffet Studio B, en el Hotel M ( en las Vegas Boulevard South, pasado Blue Diamond), del que escribiré próximamente.

sábado, 3 de marzo de 2012

Bar+Bistro Ars Factory en Las Vegas


Beni Velázquez, chef y partner de Bar&Bistró

Continúa despuntando en Las Vegas el concepto tapas y junto a él, una cocina de fusión donde los nuevos sabores, en pequeñas dosis y a precios asequibles, llaman la atención de cualquier comensal curioso.

Se cumple ahora un año desde que el chef Beni Velázquez cogiera las riendas de Bar+Bistro, en The Arts Factory, situado en la zona del Down Town. El concepto se resume en un local de estilo urbano integrado en un edificio que sirve como galería o sala de exposiciones para diferentes artistas, donde la flexibilidad de su cocina se transforma también en arte culinario. Captando las influencias de las cocinas de Puerto Rico y España,-de donde viene su familia-, pero también de Italia, Francia, India y Asia, Velázquez elabora una carta repleta de aroma y color basada en las tapas, aunque también podemos encontrar sándwiches, pizzas, ensaladas y un interesante apartado de gastronomía vegetariana (estupendos Pimientos del Piquillo rellenos de cereal para los cuerpos veggies).

Los amantes de la cocina española también podrán encontrar clásicos como la Tortilla de patatas (7$), -buena, aunque poco jugosa para el gusto español-, Paella (15$) -muy bien preparada y sabrosa, a pesar de que en EEUU siguen empeñándose en poner chorizo a una receta que tradicionalmente no lleva chorizo en ninguna región-, o unos jugosos Calamares guisados con piquillos, chorizo y alubia blanca (11$) 

El menú es extenso, de manera que recomiendo visitar su página web (http://barbistroaf.com/); aunque sugiero algunos platos como los Bacalaítos en tempura con Romesco (12$), o las Tortitas de cangrejo con panco, pimiento del Piquillo, mostaza y mojo con miel (14$). Un aviso a los paladares tradicionales, la cocina de fusión de este chef neoyorquino de raíces latinas, tiende a mezclar dispares sabores y texturas en sus recetas: picantes, dulces y salados surgen en la mayoría de sus bocados. Lean bien la carta antes de pedir.






lunes, 30 de enero de 2012

Nuevo Año Chino en China Town Las Vegas



Hace apenas unas horas se celebraba el Año Nuevo Chino en China Town Las Vegas. Un evento, homenaje al Dragón, -pues es su año-, que convocó a varios cientos de personas en la calle Spring Mountain, donde se encuentra en Barrio Chino. La jornada se celebró en un recinto alambrado cuyo acceso costaba 3 dólares (1 dólar niño) y en el que se celebraban incesantes actuaciones de baile, canto, malabarismo y otras actividades. No estaba mal, pero  para un ratito. El resto del espacio estaba ocupado por vendedores de ropa, adornos, bisutería, y demás trastos propios de las típicas tiendas chinas a las que estamos acostumbrados, aunque algún americanito aprovechaba la circunstancia para vender  juguetes no se sabe muy bien de dónde. Gabinete médico y colas para recolectar grasientas viandas formaban el resto del asunto.

Ambiente durante la jornada del Año Nuevo

Pero vayamos a estas últimas. Resulta impresionante ver como los americanos, sobre todo, hacen cola durante al menos una hora para pagar tempuras, cerdo agridulce y otras carnes rebozadas en currys, brillantes, relucientes, aceitosas. “Is a very healthy food” escuché en alguna de esas filas… Pero ¿quién les metió en la cabeza que la cocina china es una cocina saludable? Vale, habrá de todo… Pero seamos sinceros, las grasas y féculas empleadas en la mayoría de los restaurantes y kioskos ambulantes de China Town, no van a ganar la medalla de “Cocina Saludable del Año”.

En alguna de esas colas me planté (a una le entra el hambre), y hubo tres cosas que me sorprendieron:

Elaboración del Takoyaki

1)     La cola más larga era la de los Takoyaki. Una masilla que se volcaba sobre calientes agujeritos engrasados, dentro se añade pulpo, cilantro, pimiento fermentado y setas y se les va dando vueltas sobre el calor formando una especie de croqueta. Encima se sirve atún seco y una salsa espesa de sabor intenso a soja. (5$)

2)     Empanadillas rellenas de pollo, verdura, papa y curry. Muy chinas no parecían, eran más bien criollas… Pero estaban buenas. (1,5$)

3)     Los Taro Tea. Té negro de sabores servidos con leche, hielo y un fondo de bolitas de mochi o gominola para sorber con una enorme pajita mientras se bebe el Taro Tea. Puede pedirse de papaya, lychee, coco, chocolate y miel, aguacate, etc. (4$)

La experiencia no fue mala, si acaso diferente… Si tienen oportunidad de hacerlo el año que viene, ya saben a lo que se exponen.

viernes, 13 de enero de 2012

Fire Fly, de tapas en Las Vegas y a buenos precios



No es nuevo ni lujoso, tampoco presume de trabajar con producto de mercado y de primera línea; pero no cabe duda de que es un lugar divertido, agradable, asequible y con buen ambiente… Si a eso le sumamos una voluptuosa carta de tapitas a buen precio y correctamente preparadas (algunas), apaga y vámonos.

El bar-restaurante Fire Fly en la calle Paradise N 3900 y su hermano gemelo, en Sahara W 9560 tienen una cocina ininterrumpida en la que encontramos desde croquetas, hasta jamón serrano con queso manchego; pasando por unas brochetas de cordero con lentejas o un tartar de atún. Pero ojo, no es oro todo lo que reluce, hay que estar atentos a la descripción que acompaña a cada plato… Si no andamos listos, nos colocan el jamón serrano bañado en vinagre de Módena y las croquetas envueltas en abrigo de ali-oli.
La carta es muy extensa, pero de los pequeños platillos (que no son tan pequeños) puedo recomendar algunos como los Calamares fritos (7,5$), el Pan tumaca (4$),  el Tartar de atún con aguacate (8$), el Jamón serrano con manchego (9$)-no olviden pedirles que eliminen cualquier elemento extraño como ese Módena asesino-, los Pimientos de Padrón (5$) – que son esos sishitos japoneses tan aparentes-, las Fierfly frieds (6$) -que van con Parmesano y hierbas provenzales- ,las brochetitas de pollo (7$) y las de cordero con lentejas (7,5$).

Los postres no merecen mucho la pena, pero la carta de vinos es simpática y asequible (teniendo en cuenta que estamos en EEUU), recomiendo un albariño Paco y Lola (36$) o cualquiera de sus dos Viogner chilenos (27$).

Servicio simpático, mayoría latino y muy muy repetible.








  

martes, 3 de enero de 2012

El Gran Cañón del Colorado




 
Las navidades pasan rápido en Las Vegas, y aunque aún nos faltan los Reyes, esa sensación de desazón y nostalgia ha empezado a latir desde que la resaca del Fin de Año nos abriera los ojos.
Para evitar ese vuelco de alma vacía lo mejor es romper con todo y hacer algo diferente. Yo, me he ido al Gran Canyon, en el estado de Arizona. Cinco horas de ida y cinco horas de vuelta en coche desde la Sin City, siguiendo las velocidades establecidas; pero ha merecido la pena. Claro que, la próxima vez mi  visita al Gran Canyon será por el aire… Mi puesta en la piel de Thelma o Louis ya está cumplida.

El espectáculo es impresionante, los colores, la profundidad, la inmensidad y la definitiva certeza de que el individuo es una ínfima pieza dentro del gran puzle que es La Tierra son las imágenes y los recuerdos que nunca abandonarán ni mi mente ni mi retina. Somos muy pequeños en un mundo muy grande.
Hotel Tovar, dentro del Parque Nacional

Lo ideal, es poder alojarse en un hotel, como el Tovar, -cálido y con vistas sobre la parte sur del Cañón, las mejores-, y recorrer en unos pocos días cada uno de los miradores y paisajes de una de las que fueron Maravilla del Mundo.

Su profundidad máxima llega a superar los 2.000 metros y su anchura ronda los 350 km.

El Sur del Gran Cañón, las mejores vistas
Aunque dentro de este Parque Natural, Patrimonio de la Humanidad, podemos encontrar algún punto para comer, lo más recomendable es salir hasta Tusayan, localidad previa a la entrada del Parque, donde la variedad de restaurantes es considerable.

El precio de acceso al Parque Natural del Gran Canyon es de 25 dólares por vehículo.